LA GRANDEZA EN UNA MUJER
1º de Samuel 25: 32-33 La mujer. Ser creado por Dios, con miles de detalles, la hizo hermosa, inteligente, con una capacidad impresionante de amar y dadas las circunstancia también de perdonar.
Alguien decía en una ocasión que cuando Dios creó al hombre, un ángel observaba y exclamo ¡muy bien! pero cuando observo a la mujer dijo ¡INSPIRACION! Pero ha pasado el tiempo y es muy triste ver el deterioro que ha venido sufriendo la mujer.
La Mujer y su rol, en medio de cada una de las generaciones que han pasado después de su creación, le han hecho perder su verdadera identidad y el fin por el cual fue creada. JESUCRISTO en su misericordia y amor por ella, está dispuesto a llevarla a la posición inicial que le dio cuando la creo.
La mujer de hoy la vemos afanada por ganar espacios en el ámbito político. Se proyecta y ha logrado escalar y llegar a la cumbre de muchas esferas de nuestra sociedad. Está dispuesta a ser parte de la solución de los problemas de su generación, pero se ha olvidado de su hacedor hasta perder su verdadero norte. Es por esto que no puede negar el vacio que tiene en su alma; algunas reflejan su inconformidad por su aspecto físico, muchas han perdido su vida en un quirófano, otras las vemos negociando su moral por conquistar pasarelas y cayendo en el profundo abismo de la anorexia, la bulimia y atrapada por los tenebrosos tentáculos del alcoholismo y la drogadicción. Tienen hogares desboronados con hijos desadaptados porque hay madres desubicadas. Algunas no encontrándole salida a su situación han optado por el divorcio o quitarse la vida.
Mujer; te invito para que miremos a María Magdalena, en el santo evangelio según San Lucas 7: 37 la Biblia dice que era pecadora, había perdido su credibilidad en esa ciudad, ya que en la escena que nos muestra el evangelista es notable el desprecio de Simón el fariseo. Pero algo muy grande sucedió en la vida de esta mujer el día que se encontró con su hacedor. Porque vemos que cuando ella se enteró que JESUS estaba en la ciudad, busco en su casa, si había algo valioso para ofrecer al Señor y encontró un perfume muy costoso; comenta el evangelista que su precio era el salario de un año de trabajo. Estaba muy agradecida, y derramo el perfume a sus pies, también lagrimas y con sus cabellos los seco. Ella le adoro.
Es que nuestra grandeza esta a los pies de JESUS. Es por esto que Abigail reflejó lo que llevaba por dentro, y David lo noto inmediatamente cuando le dice :
“BENDITO SEA JEHOVA QUE TE ENVIO, BENDITO SEA TU RAZONAMIENTO Y BENDITA TU, QUE ME HAS ESTORBADO HOY IR A DERRAMAR SANGRE.” 1º de Samuel 25: 32-33.
Qué grandeza es Mujeres, poder ser instrumentos en sus manos, útiles para salvar vidas, aportar en la reconstrucción de hogares y mostrar el camino a nuestra generación para que vuelvan la mirada al Señor JESUS.
Milenys Granados de Blandón
Líder auxiliar
Distrito 7











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